Hace algunos años, los docentes e investigadores que deseaban incorporar Tecnologías de la Información y de la Comunicación TIC en sus ejercicios profesionales eran vistos como excepciones a la regla, como quijotes
ingenuos que sucumbían al seductor y efímero llamado de los computadores y la Internet, en un innecesario intento de modernizar los procesos de enseñanza, aprendizaje e indagación.
En pleno 2015 nos encontramos con que esos quijotes se han multiplicado, han superado con creces el número de molinos de viento arraigados al continuismo de la magistralidad pesada y solemne. Nuestros guerreros se diferencian del personaje de Cervantes en el hecho que no son tristes ni flacos, ni llevan armadura desgastada, por el contrario, son líderes dinámicos, ejemplos a seguir en la continua aventura de enseñar, demostrando que el llamado de la tecnología educativa no era efímero y que con el debido acompañamiento pedagógico, se llegaban a alcanzar cotas muy altas en materia de compromiso estudiantil, desempeño académico y disminución de la deserción.