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Soy docente por vocación, no por obligación

La vida de “Chico” ha estado marcada por dos pasiones que cuenta fluidamente con su acento costeño. Cuando pequeño, junto a su padre quien trabajaba en la Flota Mercante Grancolombiana, pudo comprar el primer disco de salsa, en la voz de Orlandro Contreras, para iniciar una colección de discos salseros que hoy suman más de cuatro mil ejemplares, entre casetes, videos y LP. Así, le puso “salsa” a su vida. Y, luego, profesionalmente, con una licenciatura en química y más tarde como “químico puro” de la Universidad Libre de Bogotá, encontró en el colegio de bachillerato de esta institución la oportunidad de enseñar: “Tuve la ventaja de que me gustara la docencia”. Después de 20 años de estar en la Universidad de Ibagué, Alfonso Escárraga sostiene, alegremente, que es docente por vocación y no por obligación.

“Tengo la ventaja de ser el coordinador del área desde que se fundó, y aprovecho para innovar y hacer los cambios necesarios. He tratado de inculcarle a los docentes que debemos ir en la misma dirección hacia donde apunta la educación moderna”, ¡hacia donde se dirigen los estudiantes!: Afonso Escárraga.

Durante la entrevista realizada al profesor Escárraga, los estudiantes y profesores se acercaban para saludarlo. ¡Todos le dicen Chico! “Es un apodo autoreflexivo, así les digo a ellos en clase, y se quedó en el imaginario de la gente, especialmente en la zona de “playa baja”, en los bloques de ingenierías.

En 1994, cuando llegó a la Universidad gracias a Fernando Méndez, no existía la Facultad de Ciencias Básicas. Desde ese momento, y vinculado al programa de Ingeniería Industrial, Alfonso inició un arduo trabajo para consolidar esta asignatura en los programas existentes: Mecánica e Industrial. Basándose en las experiencias de otras universidades y discutiendo los contenidos con los docentes, decidieron dejar una sola química, “como un programa excelente que actualmente se dicta en todas la ingenierías; por supuesto, con los cambios lógicos de las reformas curriculares que ha tenido la institución”.

Los contenidos cambian en la medida que la Universidad se expande, gracias a los convenios, la flexibilización, y al trabajo de seguir comparando el pensum con otras universidades, como referentes para actualizar el trabajo. “Confrontada con las demás universidades, nuestra asignatura de química responde a lo que los estudiantes necesitan. Esto me da tranquilidad y es el soporte para continuar sustentando la importancia de enseñar la química aplicada a las ingenierías. Los chicos necesitan las ciencias naturales para su desarrollo profesional, y el enfoque de la química en nuestra Universidad está muy bien”.

La experiencia se gana con la innovación
Hace tres semestre intentó cambiar su estilo porque repetía cosas y los estudiantes no respondían. Le echaba la culpa a alguien diferente. Pero ¿no será que estoy fallando en algo, y con tantos años en la docencia? Para Alfonso Escárraga, “ese tiempo no implica que se esté ganando en experiencia, porque esta se gana en la medida que vamos renovando, innovando o retroalimentando lo pasado. Si voy a durar 20 años repitiendo la misma cosa, se me ocurre pensar: Yo no tengo 20 años de experiencia, sino una experiencia de 20 años”.

En la actualidad, “Chico” hace parte del cuarto grupo de Rediseño de Cursos, dirigido por ÁVACO. Dos razones lo motivaron: una inquietud personal, “porque veía a mis compañeros, Sulma Guzmán y Juan Carlos Cardeño, hacer uso de las dinámicas de las herramientas digitales como algo novedoso, y esto me motivó a hacer el trabajo; otra, por una necesidad, porque creo en la innovación en las aulas con las nuevas tecnologías, como una mecánica distinta que permite canalizar la información. Y, algo especial, los estudiantes no se aburren, lo disfrutan tanto ellos como nosotros”.

Varios docentes de la Institución tuvieron la fortuna de contar con él como profesor en varios institutos de educación media. Recuerda, especialmente, el CASD como un programa exitoso del Ministerio de Educación, donde los bachilleres hacían énfasis en tres áreas, antes de iniciar la carrera universitaria, “pero éste se acabó sin conocer el por qué”. Allí, trabajaba en los laboratorios, que han significado para el profesor un referente de práctica obligatorio para avanzar en el conocimiento de la química. Por este motivo, desde su llegada a la Universidad, junto con el arquitecto Alfonso Carrero, se dieron a la tarea de dotar a la Universidad con buenos laboratorios para la práctica de la química. En la actualidad, cuentan con una laboratorista y cinco docentes de planta.

Cuando compró el primer computador los hijos estaban pequeños, pero se fue educando paralelo al manejo de estos, de una forma didáctica y enriquecedora. Ahora los dos hijos son estudiantes de la Unibagué y hablan un lenguaje parecido:»son nativos digitales y yo siendo nativo análogo. Fue más fácil que yo entrara en su mundo, y el mejor paso para estar al día con la tecnología, ha sido con el acompañamiento de ellos. Desde que llegó Internet estoy al día, y es imposible comparar mis primeras clases con las que dicto en la actualidad; no tienen ni un poco de acercamiento, ni en el uso de las herramientas ni en la parte pedagógica”.

“El docente debe tener conciencia de lo que implica rediseñar para meterse en el cuento”

Las clases de química siguen siendo presenciales, pero acompañadas y apoyadas por las herramientas digitales, las clases virtuales y la práctica en los laboratorios. En esta implementación es donde ÁVACO se convierte en un eje transversal para la implementación del rediseño de curso a través de la plataforma. “El rediseño va a controlar el estudio de los chicos y su participación activa en la plataforma, gracias a la conexión. Por supuesto, tenemos más elementos para controlar el rendimiento académico”.

“Debemos adaptarnos a los estudiantes y avanzar con ellos. Me siento un docente como cualquiera, pero con las herramientas necesarias para comprender cómo son los chicos en su juventud; sinceramente considero que debemos apoyar los proyectos de innovación, porque hay maestros que se quedaron con lo que la Universidad del dio”.

“Chico” siempre quiso ser docente de medio tiempo, “y buscar los espacios necesarios para disfrutar la vida y seguir enseñando. La música (salsa) es un referente de vida que Alfonso Escárraga tiene para su disfrute personal. Si hoy se retirara definitivamente, dos ciudades serían su destino: París, por sobradas razones, y Santa Marta, “porque envidio la forma como vive mi hermana, mirando el mar. “Qué forma tan bacana de vida”.

Después de una vida dedicada a la docencia, ahora se pregunta: ¿qué hago aquí? “Pues uno está donde tiene el trabajo y por esto he pasado media vida en Ibagué, entregando mis conocimientos para las nuevas generaciones”. Es una tierra amañadora y la tierra caliente ayuda a los costeños a sentirse en su tierra natal. Posiblemente en un futuro, estará caminando por la playa, leyendo el periódico, descansando e inventando qué viene para las próximas horas, cerca al Caribe colombiano. Pero, por ahora, sigue disfrutando su pasión mayor: la docencia. ¡Y después, que le pongan salsa!

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1 comment

  1. alexa

    Excelentes comentarios de tu amor por la salsa llegan desde Barcelona. Toda una descarga para Radio Gladys Palmera y un Hit para el ¡maestro!

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